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Una delegación comercial estadounidense encabezada por el secretario del Reservas, Scott Bessent, y el representante comercial, Jamieson Greer, concluyó el lunes dos días de conversaciones con sus homólogos chinos en París.
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Bessent calificó las reuniones de “muy buenas” en la primera ojeada oficial estadounidense.
La delegación se reunió con el viceprimer ministro chino, He Lifeng, y con el director negociador comercial, Li Chenggang. Según se informa, funcionarios estadounidenses presionaron a Beijing para que ampliara las importaciones de aviones Boeing y de carbón, petróleo y gas natural estadounidenses.
La ronda de París sigue a discusiones anteriores en Ginebra, Londres, Estocolmo, Madrid y Kuala Lumpur destinadas a estabilizar las relaciones bilaterales posteriormente de las escaladas arancelarias del año pasado.
Las conversaciones comerciales asimismo se llevaron a mango en preparación para la recepción prevista del presidente Trump a Beijing a finales de marzo y en el contexto de la coetáneo refriega con Irán.
Supuestamente, sus homólogos chinos asimismo expresaron su transigencia a compras agrícolas estadounidenses adicionales, incluidas aves de corral, carne vacuna y cultivos en hileras distintos de la soja, al tiempo que reafirmaron sus planes de comprar 25 millones de toneladas métricas de soja estadounidense anualmente durante los próximos tres primaveras.
Adicionalmente, las delegaciones exploraron mecanismos formales para resolver el comercio y la inversión en sectores no sensibles, incluida una propuesta de “Asamblea de Comercio” y “Asamblea de Inversiones” entre Estados Unidos y China.
Se observaron avances en minerales críticos, con Estados Unidos presionando para tener camino al itrio, un dato de tierras raras imprescindible para las turbinas de los motores a reacción, y ambas partes identificando formas de aliviar las restricciones.
Bessent enfatizó que, en última instancia, Trump y el presidente chino Xi Jinping decidirían cualquier resultado concreto durante la cumbre de Beijing, programada del 31 de marzo al 2 de abril.
La recepción será la primera de un presidente estadounidense en prueba en casi una término desde que Trump viajó a China durante su primer mandato, en noviembre de 2017.
El ceñido de Ormuz ensombrece los planes de la cumbre Trump-Xi
El diálogo crematístico se desarrolló en paralelo a la coetáneo refriega de Irán, que efectivamente ha cerrado el Inflexible de Ormuz, un cuello de botella crítico que suministra la longevo parte del crudo importado de China y aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo.
Trump ha sugerido que la recepción a Beijing podría posponerse si China no apoya la ocupación naval propuesta por Estados Unidos para escoltar a los petroleros a través de la vía fluvial.
En su rueda de prensa, Bessent aclaró que cualquier retraso en la recepción sería nada más por motivos logísticos.
“Si las reuniones se retrasan, no se retrasarán porque el presidente exigió que China vigile el Inflexible de Ormuz”, afirmó Bessent.
“Si la reunión, por alguna razón, se reprograma, se reprogramará por cuestiones logísticas. Sería una osadía que tomó el presidente como comandante en director de permanecer en la Casa Blanca mientras se prosigue esta refriega”, añadió.
Se paciencia que Ámbito Rubio se una a Trump a pesar de las sanciones anteriores a China
Se paciencia que el secretario de Estado de Estados Unidos, Ámbito Rubio, acompañe a Trump a Beijing.
China impuso sanciones a Rubio en 2020, cuando era senador, incluidas restricciones de delirio por sus posiciones en Hong Kong y Xinjiang.
El Empleo de Relaciones Exteriores de China ha indicado que las medidas apuntaban a las acciones pasadas de Rubio como senador y no necesariamente bloquearían su billete en la cumbre.
La inclusión de un ex político de crencha dura con China como Rubio subraya el acto de contrapeso de la dependencia Trump entre el compromiso crematístico y las prioridades de seguridad.
Ahora que las conversaciones de París han concluido y faltan menos de dos semanas para la cumbre de Beijing, la atención se centrará en si el tono positivo descrito por Bessent puede traducirse en compromisos concretos en materia de aviación, energía y agricultura, entre otras áreas.





