por Matthew Mathison, autor de “
Cada osadía que tomas, cada influencia que realizas, es una oportunidad para crear un impulso positivo y dar forma a tu trayectoria. Así que no espere el conjunto consumado de circunstancias o el resultado protegido. No permita que el miedo o la duda le impidan tomar medidas audaces y decididas.
En cambio, confía en el poder de la osadía para seguir delante. Acepta la incertidumbre y la incomodidad e inclínate en dirección a el alucinación que tienes por delante. Y sepa que con cada paso fundamental que da, está generando el impulso y la convicción necesarios para obtener sus objetivos más importantes y obtener el longevo impacto.
Al final, el cierto liderazgo no se proxenetismo de tener todas las respuestas o ser inmune al fracaso. Se proxenetismo de tener el coraje de ejecutar frente a la incertidumbre, tomar decisiones difíciles, afrontar los desafíos, corregir rápidamente el rumbo cuando se equivoca e inspirar a otros a unirse a usted en el alucinación.
Y cuando lideras desde ese empleo de osadía y convicción, no hay linde para la recorrido que puedes alcanzar ni el impacto que puedes crear.
Mientras reflexiono sobre el profundo impacto que la velocidad ha tenido en mi propio alucinación de liderazgo, no puedo evitar observar una sensación de entusiasmo y anticipación por lo que se avecina. La capacidad de moverse con celeridad y osadía, emplear oportunidades y afrontar desafíos con agilidad y precisión es verdaderamente una superpotencia en el mundo acelerado y en constante cambio de hoy. Y es un superpoder que todos y cada uno de nosotros tenemos el potencial de cultivar y emplear.
Pero la velocidad por sí sola no es suficiente. Como hemos explorado a lo dilatado de este capítulo, la verdadera velocidad del liderazgo es mucho más que simplemente moverse rápidamente. Se proxenetismo de combinar la velocidad bruta con una intención centrada en el láser, una dirección estratégica y un compromiso incesante para crear valencia e impacto. Se proxenetismo de tener el coraje de tomar medidas audaces frente a la incertidumbre y la resiliencia para levantarse y seguir delante cuando inevitablemente tropiece en el camino.
Y lo más importante, se proxenetismo de buscar que la velocidad no es sólo una arranque única de energía o un momento fugaz de fama. Para obtener un éxito duradero y marcar una diferencia significativa en el mundo, debemos instruirse a sustentar y emplear nuestro impulso de liderazgo a lo dilatado del tiempo. Debemos desarrollar hábitos y prácticas que nos permitan emplear nuestras reservas internas de velocidad y potencia, día tras día y año tras año.
Aquí es donde entra en distracción el concepto de Área de Liderazgo. Así como un cohete debe alcanzar una determinada velocidad y trayectoria para liberarse de la apego de la pesantez y entrar en una recorrido estable, nosotros, como líderes, debemos difundir suficiente impulso y dirección para escapar de las fuerzas que nos frenarían y nos mantendrían estancados en el status quo. Debemos instruirse a trazar nuestro propio rumbo, establecer nuestra propia cota y navegar por la vasta extensión de posibilidades que tenemos delante nosotros.
La esencia para obtener este estado perpetuo de impulso de liderazgo es alimentarnos con los insumos y fuentes de energía adecuados de modo constante. Debemos cultivar una mentalidad de constructor, buscando siempre nuevas oportunidades para crear valencia y resolver problemas. Debemos fomentar una civilización de transparencia y confianza, reconociendo que la transigencia y la autenticidad son la colchoneta de una verdadera influencia e impacto. Y debemos perfeccionar y perfeccionar continuamente nuestras habilidades y hábitos en torno a la velocidad, la agilidad y la influencia decisiva.
Por supuesto, es más dócil decirlo que hacerlo. El camino en dirección a la recorrido del liderazgo no siempre es dócil o sencillo, y habrá momentos en que nos sintamos atrapados en el espinilla o dando vueltas. Pero es en estos momentos de desafío y adversidad que nuestro compromiso con la velocidad y el impulso se vuelve aún más crítico.
Cuando encontramos obstáculos o contratiempos, debemos resistir la tentación de acortar el ritmo o rendirnos. En cambio, debemos apoyarnos en nuestra superpotencia de velocidad, usándola como palanca para difundir nueva energía e impulso. Debemos inquirir formas creativas de replantear los problemas como oportunidades, virar y ajustar nuestro enfoque en tiempo actual y seguir avanzando con valencia y determinación.
Fundamentalmente, este impulso en dirección a delante a menudo requiere dar un paso en dirección a lo desconocido. Muchas veces, no sabemos lo que nos retraso ni cómo se desarrollarán las cosas. No siempre podemos predecir los resultados o entender el camino que tenemos por delante. Es en estos momentos de incertidumbre cuando avanzar se vuelve más poderoso e importante. Al seguir progresando, incluso cuando no podemos ver el panorama completo, nos abrimos a nuevas posibilidades y descubrimientos.
Esta voluntad de avanzar en dirección a territorios inexplorados, de seguir delante cuando el destino no está claro, es lo que separa a los verdaderos líderes del resto. Se proxenetismo de tener el coraje de dar el subsiguiente paso, de sustentar la velocidad incluso cuando el camino por delante está envuelto en niebla, confiando en que el movimiento eventualmente traerá claridad y revelará nuevas oportunidades.
Mientras hacemos esto, poco increíble comienza a suceder. Comenzamos a desarrollar un impacto volante, donde cada pequeña vencimiento o logro se pedestal en el antecedente, generando aún más velocidad e impulso con el tiempo. Compuestos de progreso. La confianza crece. La dirección se agudiza.
Ésta es la esencia de lo que significa alcanzar una recorrido de liderazgo, alcanzar un estado de impulso e impacto perpetuo que nos permita marcar una diferencia duradera en el mundo. Y todo comienza aprovechando el increíble poder de la velocidad al servicio de nuestros títulos más profundos y nuestros objetivos más audaces.
Mientras cerramos este capítulo y nos preparamos para embarcarnos en la subsiguiente etapa de nuestro alucinación de liderazgo, quiero dejarles con un desafío y una invitación. Quiero desafiarte a que analices detenidamente tu propia relación con la velocidad e identifiques las áreas donde puedes comenzar a cultivar más velocidad e impulso en tu vida y trabajo. Quiero invitarlo a unirse a mí en la búsqueda de una recorrido de liderazgo y comprometerse con el trabajo continuo de impulsar su propio crecimiento e impacto perpetuo.
Sin duda, habrá momentos en los que sentiremos que avanzamos a paso de caracol en empleo de a paso de relámpago. Pero si podemos mantenernos enfocados en nuestro destino final, sustentar nuestros luceros fijos en las estrellas y nuestros corazones llenos de determinación, no tengo ninguna duda de que alcanzaremos cielo y velocidades que nunca soñamos posibles.
*extraído de “

Matthew Mathison es patrón, inversor y autor de “. Con más de 25 primaveras de experiencia guiando a empresas a través de turbulencias económicas, se especializa en ayudar a los líderes a afrontar la incertidumbre con optimismo fundamentado y claridad estratégica.




