por Mau Espinosa, autor de “DEJAR QUE SUCEDA: Cómo afrontar con éxito el cambio a través de la método, la emoción y la táctica”
El espíritu empresarial nunca ha sido para los débiles de corazón. No es sólo una carrera profesional: es una confrontación diaria contigo mismo. Exige coraje, resistor, resiliencia y, sobre todo, la capacidad de tomar decisiones bajo presión.
Cada día, los fundadores se enfrentan a oponentes implacables: tus miedos, tus inseguridades, tus sueños, tu apetencia, tu autoestima.
Y aquí está la verdad que a nadie le gusta hospedar:
La mayoría de los jóvenes emprendedores no fracasan por desidia de ideas o talento.
Fracasan porque ignoran el único sistema que impulsa cada atrevimiento: ellos mismos.
Luego de más de tres décadas entrenando a líderes en México, Estados Unidos y Europa, veo el mismo patrón. La muchedumbre se obsesiona con la táctica, las herramientas, el haber, los embudos, la inteligencia fabricado y las tendencias, pero pasan por parada el motor invisible que impulsa o destruye un negocio: su mundo interior.
Una regla nunca rotura:
Su negocio nunca superará a la persona que lo dirige.
Las empresas que escalan, se adaptan y perduran están dirigidas por personas que dominan tres fuerzas:
Deducción, Emoción y Táctica – LET
Una orientación de tiempo: pasado, presente y futuro que da forma a cada movimiento que realizas.
Analicémoslo.
1. Deducción = El pasado: su biblioteca de experiencias.
La método no se prostitución de inteligencia. La método es memoria. Toda la biblioteca de todo lo que has vivido: éxitos, fracasos, lecciones, cicatrices, riesgos, mentores, errores, avances. Es la credibilidad que llevas interiormente de tu propia persona.
Los emprendedores suelen pensar que la método son solo datos, planes o KPI. Pero la método es más profunda y personal: la prudencia acumulada en tu vida. Tu pasado se convierte en la pulvínulo de cómo tomas decisiones.
Pero aquí está la paradoja:
La método es a la vez tu decano coligado y tu enemigo más silencioso.
Cuando eres pollo, la método es flexible. Todavía estás experimentando, fallando rápidamente, hambriento de crecer.
A medida que envejeces, poco cambia: empiezas a abandonarse demasiado en tu pasado. La comodidad se cuela. La experiencia se convierte en un techo invisible.
Cuanto más confías en lo que sabes, menos escuchas lo que sientes.
Ésta es la tragedia de los empresarios experimentados:
la método se convierte en un freno disfrazado de prudencia.
La método aporta claridad, pero todavía comodidad.
Y la comodidad mata la innovación.
Cada avance importante en tu vida no provino de la método; surgió de la emoción que te empuja alrededor de la incertidumbre y la reinvención.
La método te ayuda a sobrevivir.
La emoción te ayuda a progresar.
Cuando la método, la emoción y la hecho se alinean, la método se convierte en prudencia, no en un periferia.
2. Emoción = El presente: donde efectivamente ocurren las decisiones.
Las emociones son el motor más poderoso interiormente de ti. si sabes cómo usarlos.
Sólo existen en el presente: crudos, inmediatos, vivos. Ellos dan forma a cada atrevimiento, pensamiento, reacción y aventura que usted toma.
Las emociones no son el enemigo. La evitación lo es.
Cada emoción que sientes es información. Pero para que esa información se convierta en inteligencia, se necesita conciencia, y aquí es donde la mayoría de los líderes jóvenes colapsan.
Tu novelística interna es la historia que te cuentas a ti mismo sobre quién eres, qué mereces y de qué eres capaz. Esa historia se convierte en la autora silenciosa de tu autoestima. Y tu autoestima determina el tamaño de tu apetencia.
He aquí el peligro: la mayoría de los jóvenes emprendedores escriben su historia de forma inconsciente. Rara vez se detienen a reescribirlo, corregirlo o cuestionarlo. Amplifican los fracasos y susurran victorias. Le dan poder emocional a los capítulos equivocados.
No tienen una disciplina de advertencia. No hay estructura para revisar el presente. No hay método para examinar el pasado. Ningún ritual para diseñar el futuro.
La meditación, tolerar un diario, respirar, la soledad, el pensamiento intencional no son actividades de abundancia. Son las herramientas que te permiten escuchar tu verdad emocional. Porque las emociones hablan con sensaciones ayer que con palabras.
Cuando los jóvenes emprendedores ignoran su conciencia emocional, caen en un peligroso desequilibrio:
Le dan a los errores un enorme poder emocional.
Susurran sus victorias.
Asignan intensidad a lo que salió mal y minimizan lo que salió proporcionadamente.
Por fuera, proyectan confianza.
Por interiormente, llevan un miedo silencioso.
Esta irregularidad emocional se convierte en una desventaja táctica. Sin darse cuenta, refuerzan las partes de la historia que los debilitan.
Pero cuando aprendes a reescribir conscientemente tu historia, cuando le das a tus victorias el mismo peso emocional que a tus pérdidas, todo cambia.
Cambia la novelística y cambiarás la emoción.
Cambia la emoción y cambiarás la atrevimiento.
Cambia la atrevimiento y cambiarás el negocio.
Ese es el motor emocional de LET
3. Tácticas = El futuro: donde la transformación se vuelve actual.
Aquí es donde las ideas dejan de ser ideas y se convierten en movimiento.
A los emprendedores les encanta la táctica. Les encanta planificar, refinar y mejorar.
Pero aquí está la verdad:
La táctica no cambia falta. Las tácticas lo cambian todo.
Las tácticas son acciones orientadas al futuro con un propósito. Te exponen. Te hacen visible y responsable. Y son la parte que la mayoría de la muchedumbre teme.
Porque la transformación ocurre aquí:
- en la citación que has pospuesto,
- en la conversación incómoda que necesitas tener,
- en la atrevimiento de contratación que estás evitando,
- en el aventura que sabes que debes pasar,
- en el “sí” que te empuja alrededor de delante,
- en el “no” que te hace redimido.
Las tácticas traen el futuro al presente, un movimiento a la vez.
Cuando tus tácticas se alinean con tu método y tus emociones, sucede poco poderoso:
La método te da credibilidad.
La emoción te da poder.
Las tácticas te dan resultados.
El impulso se vuelve natural. La confianza se convierte en identidad. Y el negocio empieza a reflectar al líder que hay detrás.
Por qué fracasan los jóvenes emprendedores y por qué ascienden
Los líderes jóvenes fracasan cuando ignoran su pasado, temen sus emociones y retrasan sus acciones.
Se levantan cuando usan su pasado como pulvínulo, usan las emociones como combustible en espacio de fricción y actúan con coraje y propósito.
Esto es LET: no un maniquí de liderazgo, sino un motor personal para el crecimiento.
El espíritu empresarial exige afiliación. Exige conciencia. Y, sobre todo, exige movimiento.
Porque cuando la método, la emoción y la táctica trabajan juntas, no sólo se construye un negocio: se construye un líder capaz de sostenerlo.

Mau Espinosa, autor de “LET IT HAPPEN: Cómo afrontar exitosamente el cambio a través de la método, la emoción y las tácticas”, es un provocador de liderazgo y fundador de G20, Inc., que desafía a los líderes a dejar de embobar sus problemas y comenzar a ejecutar lo que efectivamente importa. Se centra en la claridad, la afiliación y la agilidad, convirtiendo la presión diaria en un progreso significativo. Para obtener más información, visite LetItHappen.net.





