Thursday, January 15, 2026
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Por qué los mejores líderes no reaccionan bajo presión

por Dave Rossi, director ejecutor de CIQU Construction y autor de “The Imperative Habit” y “Alphas Die Early”

En los negocios, a menudo se celebra la velocidad. Se elogia a los fundadores por sus acciones decisivas. Se dilación que los líderes actúen con ligereza, hablen con confianza y respondan de inmediato. Pero posteriormente de décadas de construir empresas y liderar equipos a través del crecimiento, el fracaso y la reinvención, he conocido surgir un patrón diferente.

Los líderes que obtienen mejores resultados a lo generoso del tiempo no son los más rápidos en reaccionar. Son los más estables internamente.

La mayoría de las fallas en el liderazgo no ocurren adecuado a una mala logística o equivocación de inteligencia. Ocurren porque la presión secuestra el prudencia. La emergencia, el miedo, el ego y la escazes de demostrar su valía moldean silenciosamente las decisiones mucho antiguamente de que la dialéctica tenga la oportunidad de influir.

Una de las lecciones de liderazgo más importantes que he aprendido es esta:

“La persona más peligrosa en la sala es la que no intenta demostrarlo”.

En el liderazgo, ese tipo de autoridad no proviene del dominio o del barriguita. Proviene de la compostura.

La reacción parece fuerza, hasta que le cuesta

El liderazgo reactivo a menudo se siente productivo. Crea impulso, emergencia y visibilidad. Pero conlleva costos ocultos que se agravan con el tiempo, entre ellos:

  • Decisiones tomadas bajo estrés en puesto de claridad.
  • Desbordamiento emocional que inquieta a los equipos.
  • Burnout disfrazado de compromiso.
  • Victorias a corto plazo que socavan la confianza a generoso plazo.

Cuando los líderes operan bajo una presión interna constante, involuntariamente transmiten esa presión en dirección a debajo. Los equipos reflejan el tono establecido en la cima. Con el tiempo, la ansiedad reemplaza a la creatividad, la aspecto defensiva reemplaza a la responsabilidad y la ejecución comienza a encontrarse afectada. La ordenamiento no fracasa porque la concurrencia carezca de habilidades. Rotura porque el sistema carece de estabilidad.

El cambio de la interpretación al autodominio.

El liderazgo musculoso no se manejo de supresión emocional. Se manejo de autorregulación.

Los líderes autogobernados son conscientes de sus reacciones internas sin ser controlados por ellas. Pueden distinguir emergencia sin que los apresuren. Pueden acoger feedback sin ponerse a la defensiva. Pueden afrontar la incertidumbre sin tener certeza.

Un líder reactivo pregunta inconscientemente:

  • ¿Cómo me afecta esto?
  • ¿Cómo me hará ver esto?
  • ¿Qué necesito demostrar ahora mismo?

Un líder autorregulado pregunta:

  • ¿Qué se necesita efectivamente aquí?
  • ¿Qué valentía sirve a generoso plazo?
  • ¿Qué respuesta se alinea con nuestros títulos y objetivos?

Esa distinción interna a menudo importa más que la experiencia, el carisma o el estilo de liderazgo.

Donde los líderes pierden circunscripción sin darse cuenta.

Muchos líderes asumen que sus mayores riesgos son externos: cambios en el mercado, competencia, limitaciones de haber. En ingenuidad, los patrones internos causan mucho más daño si no se examinan. Tres son especialmente comunes:

Suma a la emergencia

Cuando todo parece crítico, los líderes pierden la perspectiva. La priorización colapsa y los equipos operan en modo de crisis permanente.

Dependencia de energía

Los líderes que dependen de la aprobación (de juntas directivas, inversores, clientes o incluso equipos) pierden independencia estratégica. Las decisiones se inclinan en dirección a lo que parece bueno más que en dirección a lo que es necesario.

Enredo emocional

Cuando los desafíos se sienten personales, la feedback se vuelve amenazadora y el conflicto se siente desestabilizador. El liderazgo se estrecha en puesto de expandirse.

Estos problemas no aparecen inmediatamente en las métricas de rendimiento. Aparecen más tarde en la civilización, la rotación y el impulso estancado.

La estabilidad interna es una superioridad competitiva.

Los líderes que cultivan la estabilidad interna crean organizaciones que piensan con longevo claridad bajo presión. Esto les permite:

  • Haga una pausa antiguamente de replicar.
  • Separar la identidad de los resultados.
  • Comunicarse sin fugas emocionales.
  • Favorece la consistencia sobre la intensidad.

Como les remembranza a menudo a los líderes con los que trabajo:

“El cierto poder proviene de quién eres, no de quién convences a los demás de que eres”.

Esa autoridad silenciosa genera confianza, estabilidad y desempeño a generoso plazo, especialmente en entornos inciertos.

El generoso diversión del liderazgo.

El liderazgo no se demuestra en momentos de fuerza. Está demostrado en momentos de moderación.

En una civilización empresarial que premia la velocidad y la visibilidad, la verdadera superioridad pertenece a los líderes que pueden desacelerarse internamente y al mismo tiempo avanzar con valentía. Esos líderes no sólo sobreviven a la presión, sino que guían a otros a superarla.

David Rossi

David Rossi es un fundador, líder ejecutor y autor con décadas de experiencia en la creación y dirección de negocios en los sectores de construcción, tecnología y servicios profesionales. Su trabajo se centra en el liderazgo sostenible, la toma de decisiones bajo presión y el papel del autodominio en el desempeño a generoso plazo. Ha liderado organizaciones a través del crecimiento, el colapso y la reinvención, y escribe desde la experiencia vivida más que desde la teoría. Obtenga más información en DaveRossiGlobal.com.


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